ROBERTO

[…] Robert y Matías, sin querer compartieron una mesa y no hubo que decir nada para saber que de ahí en adelante, de una manera muda siempre serían buenos compañeros, al menos durante los siguientes 4 meses donde se verían cada tercer día en el mismo lugar y se dirigirían las mismas miradas […]

[…] Pero la verdadera amistad había nacido entre Robert y Matías y sobra decir que lo que más le agradaba a Matías de su amigo era el silencio que siempre guardaban, el respeto de no preguntarse nada del pasado […]

Fragmento extraído del blog de @mimoso1 que puedes encontrar completo aquí.

Lo conocí en la escuela. Hicimos juntos nuestro servicio social con otros compañeros y nos tocó remodelar el laboratorio. Un día, mientras trabajábamos, me sonrió…y…me enamoré perdidamente de él desde ese momento.

Después de poco del día que me flechó supe que tenía novia, así que nunca me atreví a nada más allá de un tímido intercambio de miradas en el salón. Me ponía muy nerviosa, tanto que alguna vez tuve que volver a sentarme porque mis pies parecían de estambre. No me atrevía a hablarle aunque parecía que a él le divertía bromear conmigo y así fue que empezamos una amistad muy linda. Con los días y las pláticas fui también descubriendo que su calidad como persona era una que yo no había visto en nadie, o casi nadie, nunca. De muchos comentarios posteriores fui formando más o menos su historia, porque siempre ha sido muy reservado, pero fui conociéndolo poco a poco. Aún puedo decir que es una de las personas más excepcionales que he conocido, nunca lo he visto faltar a sus principios o avergonzarse de sus raíces.

Siempre quise decirle lo que sentía, durante más de un año que lo quise tanto revoloteaba en mi mente la idea de hacerle saber que me parecía el ser más especial del universo. Finalmente se lo confesé en una ocasión de afortunadas tormentas . Le dije cuanto lo admiraba y que sentía algo más que esa amistad que teníamos, pero que sabía que tenía novia y lo respetaba. Nunca nadie se había portado tan bien conmigo en situaciones parecidas.

Aún somos muy buenos amigos y no puedo decir que haya dejado de gustarme, me alegra el día cada vez que lo encuentro, será porque dejó una huella muy profunda y bonita en mi vida.

Pues él es mi amor platónico, Roberto, que después de tanto sigue inspirando cosas lindas en mi vida. Dicen que los amores platónicos te preparan, en cierto modo, para el amor verdadero, ¿será? Por ahora me rompo la cabeza preguntándome si existe el amor a primera vista o estoy enloqueciendo, pero tengo muchas ganas de desmadrar el difractómetro del laboratorio para verlo una vez más que venga  el técnico a repararlo sonreírme.

Moraleja: no me sonrían, que me enamoro!
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Motorama: a cold, static dance in Siberia forest

I’m sorry for the pain,

Inside of forest shades

We saw each other hardly, my dear

 

Motorama es una banda rusa con gran influencia del post punk de Joy división muy marcado en la voz rugosa de su vocalista. Sin embargo, las letras oscuras que podríamos esperar con este antecedente se desvanecen para dar paso a melodías dulces, llenas de matices como tomados del bosque que logran gran armonía con esa voz un tanto rústica, de acento incierto que nos canta bellas letras y en fin, casi no se nota que me fascinan no?

Descubrí esta banda hace ya algún tiempo y no deja de enchinarme la piel el escuchar su disco Alps, el más reciente y a mi gusto el mejor hasta ahora, que por cierto pueden descargar gratis de su página (junto con sus demás discos) y el cual contiene mis dos rolas favoritas de ellos, Alps y la maravillosa Wind in Her Hair. Pues les dejo esta recomendación y como comentario final, que chido que muchas bandas hagan accesible su material de esta forma y más cuando hacen música tan buena como la de Motorama. Les dejo dos videos, uno de una sesion acústica y otro producido por ellos mismos. Espero que descarguen su música y la disfruten tanto como yo!!

Tacos de canasta

Mi mamá y yo acabamos de terminar un gran pedido de comida para una amiga y hasta tuve sueldo!!

Cada vez que hacemos alguna comida por encargo a mí me toca ayudarle a mi mamá. Generalmente es ella la que guisa todo, la que acapara la estufa y hace desde vertir el aceite en la cacerola, guisar, sazonar y rectificar mientras que yo pico las verduras, desmenuzo carne y hago la presentacion del plato.

Pero hoy hicimos tacos de canasta, y aquí es donde la cosa se vuelve más dinámica, porque mientras ella rellena y calienta bien los tacos, yo debo poner atencion a tener 4 o 5 diferentes, recogerlos, envolverlos y acomodarlos en alguna de nuestras ollas gigantes.

Siempre comenzamos desde un día antes a preparar las guarniciones y prevenir todo lo necesario entre trastes, utensilios, verduras y demás. Al día siguiente preparamos los guisos, salsitas y cuando ya está todo eso comienza la diversion!!!

El sartén chilla y mi mamá no para de hacer tacos, el inicio siempre es difícil porque hay que agarrar un ritmo, como una sincronía donde las dos trabajemos juntas pero sin estorbarnos. Una vez alcanzado el ritmo, nuestra olla comienza a llenarse lentamente, lentamente, y yo miro dentro de la caja de tortillas y como que los kilos reaparecen @_@

Me quemo la mano con un taco, a otro se le sale el relleno en el sartén, el aceite brinca y ¡ay, no chingues! como quema!! Ese paquete lleva tacos repetidos!! Fíjate bien que sean 4, que sean 5!! Apenas llevamos 60 paquetes y no es ni la mitad del encargo, no, ya!!!! yaaaaa!! Quién dijo que cocinar era divertido??? <_<

Pero sí, quizá muchos no le encontrarían un gran encanto. Mucha gente piensa que dedicarse a vender tacos, o gorditas o cualquier garnacha es enchilame otra, pero tiene su gracia sacar un pambazo del aceite hirviendo con la mano porque si no se quema, tiene su chiste complacer al cliente, hacer tortillas mientras te platican de su trabajo, servirle a todos lo más rápido porque ya tienen hambre, hacer diario de desayunar y de comer para 5 negocios diferentes, lavar cerros, montañas de trastes por las noches.

Vengo de una familia de tradicion de cocineras y mi herencia materna es la comida mexicana, el sutil arte de unir a tu familia alrededor de la mesa y animarlos con platillos que sé que aman y que harán su día un poco mejor aunque vengan abatidos del trabajo, de la escuela. Lo que más me gusta de cocinar con mi madre no es ganarnos una lana, aunque sí nos haga falta, lo que me gusta es que en ese momento nos volvemos como complices y podemos hablar de mil cosas, trabajar y reflexionar sobre la vida, sobre seguir cocinando para vivir. Me gusta su sonrisa cuando cocina, como canta, bromea y me apura, es nuestro momento juntas, un momento épico, aunque de repente este es el último paquete de tacos!! ya??? y una vez más hemos terminado, bueno, ya nomás falta lavar los trastes…

El sordo no oye…

“El sordo no oye pero bien que compone”, así dice el refrán y los refranes encierran cierta verdad. Lo vi en mi abuela, mi sorda abuela que cambió el sentido de una expresión de alivio por un aullido.

Fuimos a la boda de mi prima Lupe que se casó con Enrique, un joven de Querétaro, la ciudad de donde somos. Ella vive en un rancho con nuestra abuela paterna. A mi papá no le gustan las fiestas y nos sorprendió su decisión de ir a la boda.

Allá, el transporte urbano llega a las once de la mañana y a las seis de la tarde regresa de su recorrido por las rancherías, para enfilarse nuevamente a la ciudad, así que hay que estar puntual o se corre el riesgo de quedarse un día más en el lugar. Y así nos pasó, por estar mis tres hermanos y yo embebidos en la boda, mientras papá y mamá ayudaban a servir a los comensales.

Llegó mucha gente. Bajaban de las rancherías circunvecinas en grupos. Unos venían a pie, otros en burro, otros más a caballo. En general, era una afluencia constante. Se levantaban unos de la mesa para sentarse otros de inmediato en desfile interminable. Cuando nos dimos cuenta, nos avisaron que el camión ya había pasado. Mi abuela feliz ofreció a mi padre un jacal para quedarnos a dormir esa noche. Mi papá, renuente, sólo chistó con desgano. Sin embargo la abuela nos mostró de inmediato el aposento. Era un lugar espacioso con cinco petates tendidos, que se veía, habían preparado para estos menesteres. Así que disfrutamos de la música que si bien no era muy nítida por la ruidosa planta de luz, si era lo suficientemente regocijante para los asistentes, pues apenas empezó a sonar la primera canción, como por arte de magia desaparecieron del patio mesas y sillas para convertirlo en una amplia pista de baile.

Las interpretaciones del Acapulco Tropical, Rigo Tovar, Xavier Pasos, entre otras, levantaban los ánimos de la concurrencia que bailaba con furor, quizá porque pocas veces llegaba hasta aquel lugar un grupo musical, quizá nosotros no estábamos acostumbrados a ir a fiestas y ver ese entusiasmo en la gente. Las cubetas, parte de la alegría, se vaciaban llenando jarros de refresco y alcohol. Hubo un momento en donde ya no importaba bailar con alguien del sexo opuesto, lo importante era bailar. A mí me jaló un hombre que estaba más que bebido pero mi papá vino en mi ayuda para alejar al necio borracho. Inmediatamente después del incidente, mi padre dijo con voz autoritaria:

– ¡Órale muchacho, a dormir!

Y mis hermanos sólo me siguieron hasta el jacal, para tumbarnos de inmediato en los petates, sin dejar de escuchar el bullicio de la fiesta. Como a los veinte minutos de habernos acostado, escuchamos cómo mi abuela le decía a papá que dormiría con nosotros porque su cama ya estaba ocupada por otros visitantes. También le comentó con aflicción, que el cuarto para los novios ya lo habían invadido los padres de Enrique, y que el mismo novio lo autorizó, porque su papá estaba muy borracho. Después de un breve tiempo, mamá, papá y abuela entraron al jacal. Mi madre nos cobijó cariñosa y se dispusieron a descansar, mientras nosotros atentos a los acontecimientos, silenciosos, fingíamos dormir queriendo saber más de la fiesta.

La música paró. La algarabía empezó a extinguirse y cuando menos lo esperábamos, vimos la sombra del novio cargando en brazos a mi prima. La depositó en uno de los petates que estaba a tres metros de nosotros y empezaron unas sonrisas ahogadas de Lupe, que incitaban aún más al novio. Escuchamos con claridad el cuchicheo de Enrique que decía: ándale, ya se durmieron. Y Lupe en su negativa, rápido se envolvió entre las cobijas, formando un blindaje entre ella y el novio. Sus risas ahogadas avivaban aún más la pasión desenfrenada de Enrique. A pesar de la oscuridad, veíamos el movimiento de las manos necias del hombre pretendiendo desnudar a nuestra prima que sólo musitaba:


-¡Pératee, Anrique, pérate por favor! ¡Pératee, aquí están mis tíos!

Mi abuela, a pesar de su sordera, entreveía el jadeo ardoroso del juego, e inquieta trató de sentarse con intención de calmar el ímpetu del novio, pero no se atrevió, dejándose caer nuevamente en el petate, rogándole a Dios que estuviéramos dormidos. Mis hermanos y yo nos mordíamos los labios para no soltar la carcajada, al ver la loca necesidad de la pareja, porque aquel “pérate Anrique” que decía mi prima era en realidad un “sigue ahí arriba de mí, pero no me quites la ropa”. Lo decían sus manos que en ciertos momentos abrazaran con fuerza al novio, como queriendo fundirse en un solo cuerpo, y quizá su temor virginal, quizá el pudor de mostrar su intimidad o el sentirnos tan cerca producían su restricción.

Enrique, inundado por un torbellino de deseo, arrancó la cobija en la que se envolvía la novia, ahora le faltaba el vestido y demás prendas. Siguiendo la ruta del placer y aprovechando que a dos manos la novia protegía sus piernas con su blanco vestido, Enrique destapó el escote y supo de la redondez del fruto. Apenas posó su boca, saboreó de los delirios del amor.Él era un oso enjaulado y hambriento que detrás de los barrotes lograba apenas  introducir la lengua babeante a un panal basto de miel. Salivando, alcanzaba a saber de lo dulce del manjar sin poderlo morder.

Así  Anrique, como le decía Lupe, con las austeras y reprimidas caricias tocó el cielo, y tomando las nubes entre sus manos, las exprimió generando la lluvia de su amor y aún antes de que terminara su diluvio y sabiendo del color del arcoiris, saltó del petate queriendo pisar firme en el paraíso, alcanzó la puerta de jacal, dio dos pasos más y sacó de su pecho un  profundo y satisfactorio entre  grito y suspiro de alivio:

-¡Uuuffff, Aaahhhh!

Entonces, mi sorda abuela, justificando la exclamación del novio, sólo expresó muy quedo:

-¡Oi, tú!, ahí anda el lobo.

Al otro día, a la hora  del almuerzo,  maliciosa e irónica una de mis tías preguntó  a la prima:

-¿Cómo amaneciste?- y ella, espontánea, sólo contestó:

-Pa  Anrique no hubo imposibles, criatura.

Bregas

David Rosales Aragon es un escritor mexicano poco conocido en otro lugar de la república que no sea el Estado de México, sin embargo a pesar de no estar dentro del mainstream de la literatura mexicana tiene ya en su haber un premio, el Alí Chumacero de poesía que emitio su convocatoria  para el primer Premio Nacional de literatura hace tiempo y que gano este poeta con un maravilloso libro denominado “Bregas”.

Con una poesía ardiente y enormemente triste, Rosales Aragon nos hace navegar junto a odiseo en el viaje sin retorno plagado de melancolía, recuerdos y promesas rotas mientras otra parte de nuestra alma espera en Ítaca, debatiéndose entre un tejido de palabras que tratan de atar, presas de un deseo incontenible, un pasado que no regresa.

La bitácora de viaje de un verdadero poeta, con un lenguaje riquísimo que da vida nuevamente a esta historia tan apasionada.

Les dejo esta recomendacion, que podrán adquirir por un precio de $30 más posiblemente en el estado de México, en alguna feria del libro en la capital o con un poco de suerte encuentren un lugar que venda libros editados por el Instituto Mexiquense de Cultura, de verdad vale muchísimo la pena.

Los dejo con una probadita de la poesía de este señor que se está convirtiendo en uno de mis favoritos:

Al mar arrojé mis ojos,

hendí mis garras

como fiera agazapada

ante sus olas.

Mordí sus entrañas,

embadurné mi sexo con su sal.

Confundí la línea

que divide mar y cielo.

Quedé paralizado.

¿Quién era antes de tocar tus silencios?

Ahora soy el silencio.

Día tres

Que alguien abra los brazos. Que ese alguien llene el vacío con palabras, que muerda las brumas y baje un pedazo de dios, aunque esta noche estalle en pedazos, pierda la cordura, atice el fuego y no quede ceniza en donde nacer de nueva cuenta. Y que ese alguien remoce los primeros otoños, desnude los campos de arena y enlace la punta de mis sueños al ovillo de su luna.

Ven, acércate,

deja los andrajos de la vida,

el disfraz de nada te sirve ahora,

baja los hombros,

los dioses se han olvidado de ti.

Abrirás la vasija del viento,

perderás el rumbo

y la mitad de los astros.

¿Para qué tanta resistencia?

Te aguarda la derrota.

Morirás con los ojos abiertos,

quedará mi rostro en tus pupilas.

Ceremonia de egresados II: mini guía para preparar tu discurso y no morir en el intento

En una entrada anterior que pueden encontrar aquí les compartí el discurso que preparé para mi ceremonia de egresados del pasado diciembre. Y bien, como algunas personas me han preguntado cómo se hace para escribir un discurso me pareció buena idea dar algunos tips por si se animan a hacer lo mismo y andan algo perdidos:

  1. Tómate unos días para pensar lo que quieres decir, puesto que si tienes ganas de hablar ante tus compañeros es porque tienes algo que compartir.
  2. Ordena esas ideas!!! Sirve mucho hacer un bosquejo, enumerarlas para que no se te pase ninguna y no te quedes con la sensación de que te faltaron palabras.
  3. Recopila algún material que pueda servirte, por ejemplo, si quieres hablar de la gratitud sería bueno que buscaras algo referente a ella, como alguna frase que te agrade.
  4. Seguramente querrás agradecer a los que estuvieron contigo todos estos años y es comprensible, sólo no menciones a  TODOS TUS AMIGOS uno por uno en el discurso, ellos saben todo lo que pasaron juntos pero es un discurso que dirigirás a la audiencia, no a ellos en particular y hacerlo puede resultar un tanto chocante.
  5. Si no sabes cómo iniciar, las frases que buscaste antes pueden ayudarte. Decir una frase llegadora o que pienses que te define o te acompaña por la vida puede romper el hielo del inicio del discurso, que es lo más difícil, ya de acuerdo a tu personalidad podrías cambiarlo por algún chiste, esto le dará más originalidad a tu presentación. Si de plano no quieres complicaciones, inicia con el tradicional: “Buenas tardes compañeros, familiares, maestros y amigos que nos acompañan”.
  6. En el cuerpo del discurso desarrollarás las ideas que ordenaste en tu bosquejo, procura que no se extiendan más de dos párrafos, es importante la contundencia para que el público no pierda la atención en discursos largos y/o redundantes.
  7. Algo muy tradicional es hacer un pequeño agradecimiento a la universidad puesto que es tu alma matter y por algo decidiste estudiar ahí, que no se te olvide.
  8. Procura que no sea un escrito exageradamente cursi, está bien que nos pongamos sentimentales casi hasta cantar las golondrinas pero de verdad, me ha tocado escuchar a personas decir: “algunos encontramos el amor de nuestra vida en las aulas…y otros no” textual. Creo que en estos casos lo importante no es tu fantástica vida amorosa sino la meta profesional alcanzada a la que todos tus compañeros y tú han llegado.
  9. También me ha tocado escuchar en la misma ceremonia dos personas que iniciaron así: no sabía cómo escribir esto y hasta busqué en Wikipedia. Bien porque se documentaron, pero Wikipedia es la primer referencia en (casi) toda búsqueda y quizá la audiencia crea que no buscaste mucho, mejor utiliza eso de la frase o algún pensamiento que se te ocurra.
  10. Procura dividir muy bien los párrafos para que al leerlo te sea más fácil que si está todo amontonado en la hoja y checa tu ortografía, no vaya a ser que el día de la ceremonia leas una palabra que escribiste mal y ni tú le entiendas.
  11. Trata de terminar tu escrito varios días antes de la ceremonia, puedes pedirle ayuda a tus amigos, papás o hasta a tus maestros, ya sea que te den más ideas o te lo revisen para que no se te pase ningún detalle.
  12. Practica tu lectura antes!!!! Puedes leerlo a algún amigo o frente al espejo,  eso te facilitará el momento infinitamente.
  13. Y finalmente, cuando llegue el gran día:
  • Respira y recuerda que lo leerás para gente que conoces y no te criticará si te equivocas (bueno, se supone).
  • Es bueno ver a la audiencia mientras lo lees, porque lo escribiste para ellos.
  • Haz las pausas indicadas y trata de que tu voz sea lo más clara posible.

Así que si te atreves, suerte con tu escrito y bien por la decisión!!

Ceremonia de Egresados


Cada semestre antes de finalizar el ciclo escolar, la dirección de mi facultad prepara la lista de las personas que podrán asistir a la ceremonia para la entrega simbólica de papeles, y los alumnos que gusten pueden dirigir algunas palabras a la audiencia: compañeros, maestros, familiares y amigos. Hace algún tiempo asistí a la ceremonia de una amiga y el momento en el que el chico y la chica de aquella vez se levantaron a hablar fue cuando supe que yo haría lo mismo en mi ceremonia.

Al principio no sabía muy bien cómo escribir mi discurso, las ideas fueron ordenándose con los días y creo que finalmente pude plasmar lo que tenía en mente. El ver las caras de mis amigos, saber que compartían el mismo sentimiento y encontrar a mis padres emocionados hasta las lágrimas fue algo muy, muy lindo porque supe que mis palabras habían sido escuchadas y sentidas como yo quería. En fin, si en alguna ocasión tienen la oportunidad de hacer algo parecido y, más importante, sienten que tienen algo que decir, no lo duden y ¡¡háganlo!! El resultado puede ser muy agradable. Y bueno, hoy comparto ese escrito que preparé para aquella ocasión tan especial, ocurrida apenas el pasado diciembre.

Romper un mundo


“Para nacer hay que romper un mundo”, decía el escritor alemán Herman Hesse en una de sus obras más representativas, cuando se refería al deseo que existe en cada persona de seguir nuestros sueños y a las decisiones y caminos que debemos tomar para alcanzarlos. Hay que atreverse, es el profundo significado que emana de esta frase, hay que atreverse a construir siempre nuevas metas, a seguir caminos que parecen sinuosos y escarpados pero que finalmente nos llevarán a la conquista de esa montaña que alguna vez vimos lejana y enorme. A través del transitar por estos caminos obtendremos un valioso cúmulo de conocimientos con los cuales emprender nuevos viajes y conquistar nuevas montañas.

Buenas tardes, compañeros egresados, familiares, profesores y amigos que hoy nos acompañan. Es un gusto subir aquí y ver reunidos en esta tarde a mis compañeros, y poder compartir con todos ustedes este momento de gran alegría para todos nosotros. Con la frase del inicio quise expresar el coraje que han tenido todos ustedes al enfrentarse a diversas situaciones antes de poder llegar a este momento. Este día ha sido uno de los más esperados por todos los que hoy nos reunimos, los que hoy concluimos nuestros estudios universitarios, así como para nuestros familiares, profesores y amigos. Aunque antes de llegar aquí recorrimos un sendero que no siempre fue fácil, gracias al apoyo de todos ustedes se convirtió en una etapa no sólo de crecimiento profesional sino personal.

Hoy, con estas palabras, quiero manifestar mi profunda gratitud y la de todos nosotros los que hoy egresamos a todas aquellas personas que nos han acompañado durante estos años de aprendizaje, como un reconocimiento simbólico al esfuerzo y la enorme confianza y amor que depositaron en nosotros y que nos han permitido llegar a esta meta.

En un país donde la mayoría de la población no tiene acceso a la educación superior, donde actualmente se viven situaciones de pobreza, desempleo y una enorme violencia, el estar aquí presentes nos hace unas personas enormemente afortunadas, pero también nos genera ahora una enorme responsabilidad, la responsabilidad de crear una mejor atmósfera para la gente a nuestro alrededor. Como profesionistas deberemos tomar conciencia de los problemas que aquejan a nuestra sociedad y hacernos partícipes como agentes de cambio en los múltiples escenarios hacia donde nos dirigiremos cada uno de nosotros para continuar nuestras historias. Seguiremos creciendo, y las decisiones que tomemos de hoy en adelante serán seguramente más complejas, sin embargo creo que cada uno se va con las armas suficientes para librar los nuevos obstáculos y superar los nuevos retos que nos presenta la vida. Hoy no hemos venido sólo a decir adiós a una etapa de nuestras vidas sino a tomar un nuevo lugar en este mundo y a encontrar nuevas oportunidades de aprendizaje, y como consecuencia, de crecimiento.

Finalmente, No me queda más que decir mil gracias Universidad Autónoma de Querétaro, mil gracias, Facultad de Ingeniería, estoy segura que donde quiera que vaya esta generación estará siempre orgullosa de su casa de estudios. Deseo lo mejor a cada uno de mis compañeros, esperando volver a verlos en un futuro y poder compartir nuestras nuevas metas y sueños, y recordar a todos aquellos que han hecho de nuestro camino un sendero maravilloso para recorrer.